Wéí Jí ¿Crisis u oportunidad?

•8 junio 2009 • 1 comentario

Todo el mundo quejándose de la crisis, crisis por aqui, crisis por allá.

¿Realmente existe una crisis o es la oportunidad de cambiar y de hacer algo nuevo?

Está claro que es algo casi tangible, todos sentimos en nuestras vidas diarias que debemos apretarnos más el cinturón porque ya no podemos llevar el tipo de vida acomodada al que estábamos  acostumbrados.

Pero tal vez sea eso, “no podemos llevar el tipo de vida acomodada al que estábamos acostumbrados” y, ¿a qué tipo de vida estábamos acostumbrados?. Hemos crecido en una época mentirosa, donde se nos ha mentido desde un principio, se nos ha mentido en diversas creencias como lo son que hay que meterse en una hipoteca para poder tener una vivienda digna, y ya metidos, mejor una grande que una pequeña, que hay que cambiar de coche cada cinco años, que hay que comprar un coche familiar cuando tienes un niño porque asi todo será más cómodo, que hay que tener hijos cuando se llega a una edad porque sino eres un apartado de la sociedad, que hay que tener el último modelo de computadora del mercado, el último grito en televisor, en DVD, mp3, mp4, etc….

A eso hay que añadirle lo que nos han mentido las sucursales bancarias y los gobiernos que, en cierto modo han jugado al Monopoly, haciendonos creer que simples papeles con tal o cual firma o sello avalaban cantidades de dinero astronómicas, cantidades de dinero que ahora sabemos que núnca existieron, y que, para compensar la gran diferencia entre el dinero real y el que hemos creido que existia, ahora, nos ha llegado eso que llaman la inflacción, la devaluación de las monedas de todo el mundo a fin de que el dinero real pueda avalar las cantidades imaginarias con las que hemos estado viviendo hasta hoy.

¿Eso es una crisis?

En cierto modo lo es. Lo que compramos, nuestro salario, lo que venderemos, nuestro trabajo, todo eso ahora vale menos, tanto menos en  tanto menos dinero hay en proporción con el que hemos creido que había.

¿Y a quién beneficia ésto?

Sin duda a las entidades financieras, que partiendo tal vez de un inicio de arcas vacías han logrado enriquecerse gracias a los intereses aplicados a unas cantidades ficiticias que en un primer momento nos hicieron creer que nos dejaban; y como no, al responsable último de todo negocio económico, los gobiernos. Entre unos y otros se han garantizado un sistema de esclavitud donde se ha asegurado durante mucho tiempo el enriquecimiento a través de los intereses y otros engaños. Un sistema de esclavitud donde núnca ha faltado la mano esclava que, además, sonreía estúpidamente pensando que tanto esfuerzo obtendría al menos la recompensa de ver todo eso convertido en bienes gananciales.

Pero ahora hemos despertado del letargo ¿no?

Los esclavos hemos descubierto que todo es un engaño, que el sistema no merece la pena nuestra esclava aportación porque es un sistema corrupto.

Todo ésto que está sucediendo, duela o no, sea más o menos fácil de sobrellevar es, sin duda, un tirón de orejas, un ánimo al despertar de otro tipo de mentalidad, la apertura a una nueva consciencia, el desarrollo de nuestra inteligencia en el camino de empezar a pensar que las cosas se pueden, y se deben hacer de otra forma, y ésto, lo aceptemos o no, que duda cabe que es una oportunidad, una oportunidad de volver a empezar, de decidir no seguir en el redil, de hacer las cosas de otra forma, de no depender tanto de las cosas materiales, de descubrir que nuestro coche puede durar más de cinco años, que podemos vivir en una vivienda de menos de cincuenta metros cuadrados, que no necesitamos una televisión en cada estancia de la casa, etc, etc.

No son pocas las civilaciones que desde el principio de los tiempos hablan una y otra vez de la necesidad de un cambio de mentalidad en la sociedad humana para la llegada de esa tan esperada “Era de Acuario” en la que entraremos supuestamente el 21 de diciembre del 2012, tal vez ésta tan mal llamada crisis, sea en realidad la oportunidad que todos aquellos oráculos estaban esperando.

Sin riesgo no hay felicidad

•6 junio 2009 • Dejar un comentario

Hay personas que viven una mentira en sus vidas. Esto les trae comeduras de cabeza, estress, falta de apetito, pérdida de ánimo, desilusión por la vida, etc.

El problema está en la equivocada creencia de que “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Cuando vives con una persona a la que quieres, con la que llevas mucho tiempo viviendo, pero tu corazón se siente atraido o incluso a veces enamorado por otra.

El dilema de abandonar toda la seguridad que nos reporta la conformidad de lo cotidiano, de lo conocido, por el riesgo que implica el abandono de todo eso para ir en pos de un sueño, de un deseo que parte, no de la cabeza, sino del corazón.

La mayoría de las personas no busca realmente la felicidad, busca la comodidad, la conformidad. Cuando descubren que para ser feliz hay que abandonar tantas cosas y poner quizá toda tu vida en juego para luchar por la consecución de ese ideal, el miedo las vence. Prefieren quedarse como están, con quien están. Se autoengañan, cierran sus ojos al intento de hacer aquello que realmente les hará felices, y se encierran en la idea de que con la consecución de tales o cuales logros materiales conseguirán su tan ansiada felicidad. Y esto les lleva a la ansiedad del intento de saciar dicha necesidad de liberación y de felicidad con ideas tan absurdas como “seré feliz cuando me compre tal coche, cuando tenga un empleo estable, cuando tenga una pareja, cuando……..”

No son felices pero por lo menos conocen al otro, sus gustos, sus reacciones, cómo deben comportarse, la rutina, eso les da seguridad en sus vidas, las hace monótonas si, pero tb trankilas, sin sobresaltos, sin riesgos.

También tiene mucho que ver la gente, la sociedad o el entorno que rodea a esta persona. La persona no debe pensar en dicho entorno, debe pensar solo en sí misma, no como demostración de Egoísmo, porque no se trata de hacer algo “porque me da la gana”, sino como demostración de Amor Propio, lo hago “porque me lo pide mi corazón, mi esencia, la parte mas pura de mí mismo/a”.

Es mejor ser sincero con uno mismo y con los demás, aunque esto implique que recibamos críticas desde todos los lados y ángulos, que seguir viviendo una mentira que de todas fromas no alejará las críticas de nuestras vidas y que condenará no solo a nosotros, sino también a aquella persona que amamos y nos ama y, como no, a la persona con la cual vivimos, la cual, kizá nunca sea consciente de lo ke hay si no la abandnamos, pero por otro lado, ya estará siendo engañada cuando estamos con ella amando a una tercera. Asi que ésta no es la solución más acertada.

Por no herir a uno, o por no querer arriesgarnos, nos condenamos a una prisión de por vida junto a alguien a quien ya no amamos, condenamos tb a una tercera persona a prescindir de aquello que tanto ama tb y por último, mentimos sentimentalmente a la persona con la que convivimos.

Solo hay una forma de ser felices, abandonar todo aquello que nos ata a no luchar por intentarlo.

Elegir es arriesgar, tal vez nuestra elección resulte no ser acertada, pero merece más la pena arrepentirse por una mala decisión que por no haber decidido.

El apego y el amor verdadero

•6 junio 2009 • Dejar un comentario

No confundas el amor verdadero e incondicional con el querer del ego.

El amor verdadero debe partir de nosotros hacia nosotros mismos. Porque sólo nosotros sabemos cómo somos y nos aceptamos tal cual somos cuando nos encontramos en soledad. Nos gustamos delante del espejo sólo estando a solas con nosotros mismos. Luego, dejamos de gustarnos cuando nos comparamos con los demás, con los modelos o arquetipos de belleza o conducta dictados por la sociedad en la que vivimos.

Has de amarte tu mismo/a, porque como tú, nadie lo hará. Has de amarte por encima de lo que amas a los demás, no como un acto egoísta, sino como una defensa personal ante cualquier tipo de intento de agresión por parte del entorno.

Si tu conoces y reconoces tus errores, si luchas por mejorar aquellas parte de ti mismo/a que no te gustan, no serás vulnerable ante la opinión ajena, nada te podrá herir si tú ya sabes en ké estás herida.

El conocimiento de tus debilidades te fortalecerá ante el que te quiere herir y nada sabe de ti. Y por mucho que crea saber ese alguien de ti, jamás sabrá cuan importante eres en verdad, si la poca verdad que conoce de ti la usa para ponerla en tu contra.

Ante una persona que actue asi jamás debes sentirte inferior o vulnerable, ya que ese tipo de persona desconoce la riqueza que se haya escondida detrás de la honestidad, la cual, seguramente tú, conoces muy bien y haces de ella una de tus virtudes.

Amar a alguien es amarlo en su libertad, sin los compromisos de la condición o la reciprocidad, amarlo nos corresponda en su amor o no.

El apego exige correspondencia, en realidad enmascara la necesidad de amarnos a nosotros mismos a través del otro/a, el apego atiende al deseo, el deseo nos lleva a la posesividad, en realidad no queremos, poseemos. La posesividad coharta la libertad del otro/a hasta el punto de pensar que nos pertenece, esto acaba en celos y maltratos.

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.